CLÍNICA CREATIVA
La Clínica Creativa es una estrategia de trabajo en cuatro etapas para acompañar procesos de creación. Desarrollada a partir de 2017, se encuentra en constante transformación a través de las experiencias que atraviesa y de los diferentes contextos en los que se implementa. Más de cien personas han experimentado este enfoque en contextos de creación, investigación y transmisión.
La Clínica Creativa se ha desarrollado en diferentes contextos institucionales y universitarios, dando lugar a formatos y modalidades de trabajo específicos. No se trata de un protocolo fijo, sino de una metodología que se configura a partir de cada contexto, de las necesidades de lxs participantes, de las condiciones de trabajo y del ecosistema en el que tiene lugar el proceso de creación. El dispositivo se construye así con el contexto, en lugar de ser simplemente aplicado sobre él.
Esta metodología fue profundizada en mi tesis doctoral, Dramaturgia enraizada. La función dramatúrgica en el marco de las Clínicas de creación en danza desde una perspectiva ecosófica, dedicada a la función dramatúrgica en las clínicas de creación en danza desde una perspectiva ecosófica. La investigación doctoral permitió poner en relación la experiencia práctica de la Clínica Creativa con una reflexión sobre los procesos de creación, las formas de acompañamiento y las relaciones entre cuerpo, pensamiento, entorno y contexto.
La Clínica Creativa parte de la idea de ensayo como aproximación personal a un tema, una pregunta o una zona de investigación, pero también como búsqueda de un modo de expresión singular. Su punto de partida es fundamentalmente práctico: poner a prueba, experimentar, observar, desplazar y retomar las ideas a partir del cuerpo y de la práctica. Es a través de esta experiencia que se despliega un pensamiento corporal.
El trabajo se organiza en cuatro etapas y busca acompañar al intérprete-ensayista en el desarrollo de su propio solo o proceso de creación. El objetivo es avanzar progresivamente hacia la posibilidad de convertirse en autor/a de su propia investigación, elaborando su propio «ensayo»: una forma singular que articula práctica, pensamiento, cuerpo y dramaturgia.
Se presta especial atención a la dimensión subjetiva de las prácticas. La subjetividad no se entiende como lo contrario del rigor, sino como una elaboración personal fundada en principios, elecciones y experiencias que pueden ser explicitados, puestos a prueba y desarrollados. Se trata así de construir una práctica que sea a la vez singular y situada.
La Clínica Creativa también considera las relaciones entre cada proceso y el contexto del arte contemporáneo y, particularmente, de las artes escénicas. Una creación nunca se desarrolla de manera aislada: se inscribe en condiciones de producción, transmisión, presentación y encuentro con los públicos. El trabajo consiste entonces también en buscar las formas que permitan a cada proyecto encontrar su propia manera de existir y circular.
En este sentido, la Clínica Creativa acompaña las «estrategias de vida» de los proyectos: ¿cómo puede una investigación hacerse visible? ¿Cómo puede ser compartida? ¿En qué espacio, con qué cuerpos, qué públicos, qué modos de presencia? ¿Qué forma de trabajo, de escena o de encuentro requiere? ¿Y cómo poner en palabras aquello que se está buscando, para comprender mejor los contextos en los que esta creación puede desarrollarse?
Cada participante es invitado/a a seguir una dirección propia, a partir de aquello que lo/la atrae, lo/la interroga o le ofrece resistencia. El trabajo consiste menos en aplicar un método que en construir las condiciones que permitan desarrollar una investigación singular, en diálogo con el cuerpo, la práctica, lxs demás y el ecosistema en el que se inscribe.
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