Textos

Partitura de Cuerpos, Prólogo de 4 Movimientos, Prólogo, por Fabiana Barreda

Sinfonía para bocas y carne..., por Leslie Castagne

Doble imposible, por Agustina Sario, El Outsider Digital

Desaparecer, Agustina Sario y Matthieu Perpoint

Vestida de Novia, Anibal Villa Segura

Solo nº3. La tierra es ritmo ritual, Aníbal Villa Segura

Solo nº3, Cuerpo Chamánico, Fabiana Barreda

Doble imposible, por Agustina Sario, El Outsider Digital

"En 1965 Marilú Marini, en el marco de la obra ‘Dance bouquet’, presenta la coreografía llamada ‘Vestido de novia’, donde se vuelve a poner su propio vestido. Esto me recordó que tenía mi vestido de novia en el placard. Había salido 2500 dólares, diseñado por Fabián Kronenberg. Me lo puse y empecé a preguntarme sobre el amor”.
(Extracto del texto de la performance "Vestida de Novia" de Agustina Sario)]


Pensar sobre el doble, la copia, las inspiraciones. O pensar: ¿cómo volvería a tomar vida hoy algo que existió antes? ¿Acaso eso sería lo mismo u otra cosa? ¿Puede algo volver a re-editarse en un nuevo contexto o devendría algo nuevo?

Como artista residente en el marco de la investigación “Danza Actual, danza en el Di Tella 1962-1965”, me encontré con el trabajo de Marilú Marini. Solo pude acceder a algunas fotos y breves reseñas periodísticas e, inmediatamente, el acto de Marini de volver a ponerse su propio vestido impactó en mi fantasía, y una sinergia de asociaciones se desató.

Nunca me pregunté si eso era una copia, un doble o una inspiración. Siempre me sentí estimulada, llena de contenidos y fuerzas más o menos ancestrales, desde Marilú en 1965 hasta mis dos casamientos en 1999 y 2007. Tampoco nunca me pregunté si volver a casarme era una copia de un acto anterior, un doble o algo nuevo que estaba sucediendo.

Es en este marco que aparece la performance "Vestida de Novia" en el año 2017, que parte del planteo de Marilú Marini en "Vestido de Novia" en 1965.

guardé mi propio vestido en un placard, sin saber cuál sería su destino después de aquella ceremonia en 1999. Intuyo que una prenda que había costado 2500 dólares, y que había sido diseñada especialmente para una noche, no podía desecharse aunque el vínculo que auguraba acompañar hasta que “la muerte los separe” a los novios se hubiera roto. Casada en mis segundas nupcias, con un nuevo vestido de novia, más austero pero no menos simbólico que el primero, en el placard me encontré con el trabajo de Regina José Galindo y su trabajo Galindo-Herrera (2004): “Me visto de novia y me tomo una fotografía en un lugar especializado en retratos de bodas para dejar registro de algo que jamás sucedió”.

¿Qué vínculo tiene mi trabajo con el de Galindo? ¿Acaso no dialogan por estar en extremos opuestos? Yo sí tenía registro de una boda que había sucedido, y seguramente usando la misma maquinaria que Galindo utilizó para montar una situación artificial. Yo accedí a un retrato de un momento de mi historia que quedó documentado en una imagen. Pero ¿qué pasaría si ahora yo me vuelvo a poner ese vestido?, ¿qué queda de aquel momento?, ¿qué es copia y qué es inaprensible? ¿Cuánto narra esta nueva realidad? ¿Puede volver a ser lo mismo o es algo nuevo?

Es en este punto que el hecho performático toma valor y fuerza con un aquí y ahora de un cuerpo atravesado por tiempo, historia, contextos, relatos familiares, uniones y desuniones de clanes, instituciones, informaciones, atravesamientos estéticos, promesas de por vida, relatos que se caen y maquinarias legales que se desatan para desarmar vínculos, expedientes que se crean, juicios que se abren y se cierran, sentencias y vestidos que quedan y toman un color amarillento en algún lugar de un placard.

Es aquí que es necesaria una mirada que suspenda la manera habitual de percibir esas partes del rompecabezas, algunas del pasado y otras del presente, para que se articulen en el hoy, en el contexto en que emergen ahora y con los interlocutores que las escuchan. Así se genera un nuevo encuentro que tendremos que escuchar qué es lo que dice. Tendremos que experimentarlo para poder conocerlo, para que pueda meterse en este mismo hilo o maraña a la que pertenece y así ocupar su lugar en el linaje.

Otra línea de indagación abierta a partir del “Vestido de Novia”, supongo que ligada a mi formación como psicóloga, fue acerca de cómo se establecen los acuerdos entre dos personas que quieren estar juntas, qué pactos se establecen. Es así como me acerqué a investigaciones, cuestionarios y otros trabajos sobre estilos de amor, estudio de emociones y mantenimiento de relaciones de pareja en la cultura occidental judeo-cristiana contemporánea.

Una teoría interesante acerca del enamoramiento es la propuesta por Lee (1973/76) hace ya más de dos décadas. Este autor sugiere una tipología de lo que denomina ESTILOS DEL AMOR:
a) El amor erótico (EROS) que se caracteriza por el romance y la pasión.
b) El lúdico (LUDUS) en el que predomina la actitud de juego y pasatiempo.
c) El estilo amistoso (STORGE).
d) Aquel que se caracteriza por los sentimientos de posesión y dependencia (MANIA).
e) El estilo pragmático, lógico y calculador (PRAGMA).
f) El amor generoso al servicio del otro ( ÁGAPE).

Otros autores (Buss y Schmitt, 1993; Gangestad y Simpsom, 2000; Kenrick y cols, 1990) han desarrollado propuestas teóricas interesantes para comprender el proceso humano de elección y consolidación de parejas desde una perspectiva socio-evolucionista, donde la pregunta fundante es: ¿somos los seres humanos esencialmente monógamos o más bien promiscuos en búsqueda de numerosas relaciones breves e intensas?

Atraída en estas lecturas llegué a la idea de que, a los términos de mi búsqueda, el foco no estaba puesto en segmentar, sino en poder observar la fluctuación en términos de amor y pareja, y cómo en algunas cuestiones estamos mejor parados que en otras, notando que siempre hay variaciones y siempre hay movimiento.

Así surgió la estrategia espacial de pedirle al público que “me ayude a responder espacialmente algunas cuestiones” (Extracto de texto de la performance “Vestida de Novia” de Agustina Sario), lo que me permitió visibilizar trayectos espaciales que funcionan como rastros de la circulación de deseo de cada espectador.

De esta forma comencé a desarrollar un cuestionario propio para pedirle al público que en base a sus respuestas se ubiquen espacialmente y marcarlos, delimitarnos en las múltiples configuraciones en que se organizaban. Así, en cada performance se genera un mapa común dibujado por quienes están presentes y las respuestas/decisiones que van tomando. Mapa que refleja un acuerdo íntimo en un espacio público.

¿El desafío fue alto? Sí. ¿Copiar a Marilú Marini era posible? No.

Creo que dar vida en otro contexto, con otros autores, trae el material a un aquí y ahora único e irrepetible, mismo de performance a performance.

En mi experiencia, la relación con “el original” estaría más definida en el sentido del Golem que de la copia. Dar vida, animar una materia embrionaria, transitar una red de asociaciones invisibles a modo de linaje del que emerge y se materializa, en algún punto de su encuentro, una obra (una performance, una foto, una danza, un trabajo). Golem que lejos de ser tosco es el punto máximo de encuentro de múltiples materias alquímicas que lo hacen posible.

BIBLIOGRAFIA
CASULLO, MARIA MARTINA- FERNANDEZ LIPORACE, MERCEDES, Los sentimientos de celos en las relaciones sexuales de adultos argentinos. Facultad de Psicología: Universidad de Buenos Aires, Cátedra Casullo (2003).
FABIAO, ELEONORA, Una acción llamada Línea: encuentros con el encuentro. Componer el Plural, Ed Polígrafo. Barcelona (2016).
SERRES, MICHEL, El Parásito. Minneapolis: University of Minnesota (2007).
IDEL, MOSHE, Golem: Jewish Magical and Mystical Traditions on the Artificial Anthropoid, Albany, New York: State University of New York Press, p. 296, (1990).
HENDRICK, C. &HENDRICK, S. A theory and method of love. Journal of Personality and Social Psychology, 50, 2, 392-402 (1986).
SARIO, AGUSTINA, Performance “Vestida de Novia”, creada como parte de la Investigación “Danza Actual, Danza en el Di Tella 1962-1966”, (2017).

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